¡NUESTRO OBJETIVO VUESTRO BIENESTAR!
Afirmarse en la oficina no es siempre fácil, pero es esencial para hacerse respetar.
He aquí algunos consejos para lograrlo paulatinamente pero seguramente.
Procurar expresarse
Expresar sus ideas o dar una opinión contraria requiere a veces estar seguro de si mismo, pero es esencial en el ámbito laboral. Esto permite por un lado defender su posición, pero también hacer valer sus competencias en el seno de la empresa. ¿Usted no quisiera desperdiciar una oportunidad de trabajar en un proyecto interesante, o al contrario, usted encontrará sistemáticamente solo hacer las tareas ingratas? ¡Entonces atrévase, tome la palabra, no se espera menos de usted!
Construirse una imagen positiva
Para poder avanzar en la vida –y no solamente en el trabajo – primero es necesario tener confianza en uno mismo. ¿Por qué no tomar un curso de teatro o de expresión corporal para vencer su timidez y su miedo a hablar en público? Es útil encontrar un medio de bajar la tensión, también es la ocasión de tomar el control, y de mostrar así una imagen segura.
Aprender a decir no
Quedarse hasta más tarde en la oficina, prestar un servicio, aceptar un expediente en el último minuto, un desayuno entre colegas cuando usted está desbordada…
Usted habría preferido decir no, pero no pudo hacerlo, ya que usted no se atrevió. Sin embargo saber negar, es también posicionarse. Y decir no (con la condición de hacerlo de buena manera), no significa que usted será menos apreciada. Al contrario. Es necesario definir un marco de trabajo y hacer respetar sus límites, por su bien y el de los demás. Entonces exprésese y sin exagerar en excusas ni entrar en discusiones interminables, no dude en explicar el motivo de su negativa. Esto permitirá aclarar la situación y suscitar la comprensión de su interlocutor.
Defender su entorno personal
La vida en la oficina se parece a una vida en comunidad, en el seno de la cual, a veces, se tiene que rodear de colegas más o menos invasores. ¿Sucede así: aquella que invade sistemáticamente un rincón de su escritorio después de su paso por la máquina de café, o aquel que encuentra siempre un pretexto para tomarle su grapadora, pegamento, lapicera roja…comenzando a poner el clima pesado? ¿Lo mismo, con su colega que siempre tiene mil problemas y viene a llorar sobre sus espaldas, o aquella que “teje” sobre su vida privada bajo pretexto de hacerse amiga?
Entonces defiéndase e imponga límites. Tranquilamente pero firme, dígales por ejemplo que usted aprecia su compañía, pero que tiene también necesidad de calma y de concentración.
…y su terreno profesional
Saber imponerse en el trabajo significa también saber defender su dominio de competencias, así como su campo de acción. Existe a veces, en el seno de un equipo o de un grupo, luchas de poder que rápidamente pueden tornar las condiciones de trabajo muy complicadas. ¿Uno de los compañeros se pone sistemáticamente en su camino? Él lucha por obtener un expediente y como usted depende de eso, la desafía, ¿se lanza en un juego incesante de competencia? Tiene una tendencia excesiva por la relación de fuerzas que lo estimulan y lo empujan a sobrepasarse. Pero puede ser también, que le falte confianza en sí mismo.
Entonces encuentre las palabras y el momento oportuno, para hacerle entender que no tiene que sentirse amenazado: en ningún caso a usted le interesa tomar su lugar, pero que usted espera de él, que no se meta en sus asuntos.
Manejar el equipo, entre la moderación y la firmeza
La autoridad no alcanza para provocar la adhesión. Llevar un equipo supone saber tomar decisiones, hacerlas ejecutar, pero también hacerse respetar. Un punto esencial a tomar aquí es la comunicación. Para evitar ser mal comprendido, sea claro. Exponga los proyectos de la manera más clara posible: su contenido, sus objetivos, la puesta en ejecución, los medios puestos a disposición, los plazos…
Saber imponerse, es también ponerse a la escucha. Vigile regularmente el buen desarrollo de las operaciones, preocúpese por eventuales obstáculos y dificultades; y encuentre en conjunto un medio de controlarlas. Muestre a su equipo que usted no es un órgano de control y de sanción, que está involucrado y que pueden contar con usted. Y sobre todo, estimule y felicite a su equipo. ¡Es esto lo que da valor a los buenos gerentes!